28º EDICIÓN DEL FANCINE (FESTIVAL DE CINE FANTÁSTICO DE MÁLAGA 2018)

El Fancine-Festival de cine fantástico- organizado por la Universidad de Málaga, es una de las citas obligadas para los amantes del cine fantástico y de terror, su última edición (28º) fue celebrada desde el 14 hasta el 22 de noviembre. El Fancine es un festival que desde los últimos años se ha caracterizado por su eslogan “Asia en las venas”, por ello en su programación cuenta con una serie de películas provenientes del otro continente que nutren una parte de la extensa programación del festival. Así los espectadores han tenido la oportunidad de ver proyectados nuevos títulos de la temporada como eran las esperadas “Ghostland”“Mandy” o“The House that Jack Built” pasando por ya imprescindibles del género como “Battle Royale” (“Batoru Rowaiaru”, Kinji Fukasaku, 2000) o “The Host”(“Gwoemul”, Bong Joon-ho, 2006). El lugar, el cine Albeniz y el precio, 2 euros por cada entrada, todo un regalo para los cinéfilos ávidos de títulos del género fantástico y de terror.  Además el festival ofrece diferentes actividades como talleres, exposiciones, cine fórums, conciertos, etc. 

Desde Découpage hemos tenido la suerte de cubrir gran parte de dicho evento, por lo que haremos un repaso a lo que ha sido posible ver en esta amplia edición, en la que había no pocos títulos interesantes.  

Durante los primeros días del festival se pudieron ver propuestas tan diferentes como Ghostland (id, Pascal Laugier, 2018), The House that Jack Built (idLars Von TrierPiercing (id, Nicolas Pesce, 2018) o Mandy (id, Panos Cosmatos, 2018), esta última durante una sesión “golfa” más que apropiada por el tono nocturno e hipnótico de la cinta protagonizada por Nicolas Cage.  

Uno de los films quizás más esperados era The House that Jack Built (idLars Von Trier, 2018);  película que alcanzó el lleno en las dos sesiones que tuvo en el festival. Esta se trata del último acto onanista del director danés, un film de dos horas y media de metraje que narra los asesinatos de Jack (Matt Dillon, en una de las mejores actuaciones de toda su carrera); en el que se traspasan y cuestionan los límites de la representación de la violencia- no eran pocos los espectadores pasándolo mal en la sala ante las tropelías de un Matt Dillon totalmente desquiciado-. Una película difícil de analizar e incluso de visionar, donde el mismo Lars Von Trier se autoreferencia así mismo cuando dialoga con el espectador sobre que es el arte, incluyendo imágenes de su filmografía cuando habla sobre ello. En definitiva una película que no dejará indiferente a nadie, quizás una de las propuestas más salvajes que se hayan realizado en una pantalla de cine en los últimos años.

Ghostland (id, Pascal Laugier, 2018) era otra de las propuestas esperadas por el retorno de Pascal Laugier a sus estilemas más cercanos-el terror, la reclusión y el martirio-; aunque hay que señalar que el film no funciona todo lo bien que debería, caprichos de su guión-firmado por el mismo director- y ciertas volteretas narrativas hacen que su película se quede a camino de algo que parecía más prometedor. A destacar las actuaciones de sus dos protagonistas, Crystal Reed y Anastasia Phillips, que transmiten con sus rostros el estado de reclusión y perturbación que sufren a lo largo de todo el metraje.

Mas neoclásica se presenta Piercing (id, Nicolas Pesce, 2018), película francesa -también de entorno cerrado como Ghostland- donde su realizador hace su particular homenaje al giallo italiano en el uso cromático de la colorimetría con tonos llamativos y con un uso de la música muy similar al popular género de los años 70. Adaptación de  una novela de Ryû Murakami, en ella un hombre, desde su habitación de hotel,  llama a una prostituta  para matarla…pero cuando ella llega él será más una víctima que un verdugo. Una propuesta complicada y arriesgada, en la que su director solventa con habilidad gran parte del metraje, siendo sustentanda por una enorme Mia Wasikowska, que roba todos los planos a su supuesto asesino (Marin Ireland). El relato mezcla lo bizarro, lo erótico e incluso lo cómico, en una película que no deja tampoco indiferente al espectador por las diversas situaciones que pasan ambos protagonistas.

Otro de los films más atractivos del festival, sin lugar a dudas, era Mandy (id, Panos Cosmatos, 2018), película que llegaba con un hype considerable por su paso en la última edición del Festival de Sitges. La cinta protagonizada por Nicolas Cage es un relato de venganza que no dejará a nadie indiferente; estructurada en dos partes, esta seduce al espectador a través de unas potentes e hipnóticas imágenes. Su primera parte podríamos emparentarla con lisérgicas cintas como Easy Rider (Buscando mi destino) (Easy Rider, Dennis Hooper, 1968) por el carácter psicodélico de su ambientación, solo que aquí está inscrito en el género fantástico- que crean una atmósfera extraña a través de la sugerencia y la ausencia de explicación real de lo que estamos contemplado. Sin lugar a dudas Mandy es un verdadero logro; quedarán para el recuerdo muchos momentos, para no destripar ninguno solo mencionaremos esos hermosos títulos de crédito donde se nos presenta a Red (Nicolas Cage) en su anodina rutina laboral mientras suena el tema “Starless” de la banda King Crimson.

También se pudieron ver otras propuestas como la comedia francesa Au Poste! (id, Quentin Dupieux, 2018), una divertida comedia de enredo en la que un inocente sospechoso contempla un accidente del que será culpado. Sin embargo, a pesar de su divertida premisa y el gran trabajo actoral, la película se agota en su primer tercio, convirtiéndose casi en una especie de cortometraje demasiado alargado que sin ser molesto se convierte en anodino.

Diferente apuesta es Prospect (id, Christopher Caldwell, Zeek Earl, 2018), un western de ciencia ficción en la que sus dos protagonistas (Sophie Thatcher y Pedro Pascal) deberán de colaborar para sobrevivir en un entorno hostil. Un film de bajo presupuesto y lleno de ambición, sólo hay que fijarse en la cuidada ambientación del entorno por el que vagan sus protagonistas: una especie de bosque tropical donde hay unos valiosos yacimientos de ricas materias. No obstante, su puesta en escena deja demasiado que desear, la ambientación no es suficiente y sus imágenes desprenden un peligroso aroma a producción hecha para Netflix, lo que se denomina ahora un “contenido audiovisual”, con imágenes hechas al peso y no, una película de cine.

Una de las sorpresas fue Ártico (Artic, Joe Penna, 2018), relato de supervivencia protagonizado por Mads Mikkelsen, donde se nos narra una historia en sintonía con títulos como El desafío (The Edge, Lee Tamahori, 1997) o Infierno Blanco(The Grey, Joe Carnahan ,2011). Sin embargo, su director cree puramente en el sentido de la narración a través de sus imágenes y el movimiento de su protagonista en el inhóspito continente helado. El espectador no necesita palabras sino que son las contundentes imágenes las que articulan todo el relato a través de detalles o movimientos de cámara, recursos en los que vemos los peligros por los que pasa el protagonista en los que un paneo, un plano detalle o un sonido fuera de campo transmiten más que las palabras. Ártico se estrenará en cines en marzo de 2019 de la mano de la distribuidora A Contracorriente.

Entre otros títulos podemos destacar Border (Gräns, Ali Abbasi, 2018), cinta sueca que consiguió el galardón Un certain Regard de la última edición (71º) del prestigioso Festival de Cannes. Border cuenta la historia de Tina, una agente de aduanas que tiene un olfato que va más allá de lo racional y su vida aburrida y anodina hasta que se encuentra con Vore, un hombre que tiene cualidades similares a las suyas. Esta extraña cinta mezcla diferentes géneros como el fantástico y el romance, legando una de las más extrañas atmósferas e imágenes de todas las películas que han pasado por el certamen. La apuesta de Ali Abassi es altamente arriesgada, utilizando imágenes bizarras para expresar emociones y sentimientos de un alto componente humano a la hora de expresar el amor entre estos dos atípicos personajes, dando como resultado un verdadero canto a la libertad y a la creatividad.

Sorprendente fue el pase de One cut of the dead (Kamera o tomeru na!, Shinichirô Ueda, 2017), sin duda una de las películas del festival, donde los aplausos no paraban de sonar durante todo el metraje. Se trata de una comedia de zombies al más puro estilo Zombies Party (Shaun of the Dead, Edgar Wright, 2004),  pero podemos decir que es más una derivación de La noche Americana (La nuit américaine, François Truffaut, 1973) por su carácter de metacine; una cinta que más que una celebración del género es un canto de amor hacia el cine. 

Otra cinta de zombis fue The Night Eats the World (La nuit a dévoré le monde, Dominique Rocher, 2018),  relato de supervivencia ambientado en un bloque de pisos parisino donde un superviviente sobrevive a diario como una especie de Robinson Crusoe moderno, una propuesta interesante que basa todo su guion en la cotidianidad de su personaje.

In Fabric (id, Peter Strickland, 2018) fue otra de las sorpresas del festival; se trata de una extraña cinta que mezcla terror y comedia negra en torno a un vestido rojo maldito que provoca desgracias en dos historias diferentes. Un film que apuesta por una estética repleta de colores llamativos-estupenda fotografía de Ari Wegner- donde su atmósfera resulta tan extraña como cómica por su composición visual y sus elocuentes diálogos.

También tuvieron relevancia las producciones asiáticas como Legend of the demon cat (Kûkai, Chen Kaige, 2017) thriller ambientado en la China de la Dinastía Tang, donde un gato misterioso provocará diferentes muertes de personajes ligados al poder político. Sin embargo, la historia se centrará en el punto de vista de un monje (Kukai) que investigará a modo de procedural las misteriosas muertes. Una cinta sorprendente por su elevado horror vacui en el que cada plano muestra una escenografía repleta de detalles. 

La propuesta surcoreana Inuyashiki-basada en un manga japonés del mismo nombre-propone una narración que mezcla comedia y acción a través del enfrentamiento de dos personajes-un fracasado de mediana edad y un joven- que tienen superpoderes. Su director apuesta por una puesta en escena basada en el humor negro y en unos trabajados efectos especiales durante las escenas de acción, las cuales alcanzan una intensidad similar a los combates vistos en la serie de animación Dragon Ball Z (Doragon Bôru Zetto, Akira Toriyama, 1989). El resultado se queda en una película demasiado irregular en gran parte por su abultado metraje (127 minutos), que estira sin necesidad su narración.

En conclusión, en esta edición del Fancine hemos tenido la oportunidad de ver interesantes títulos del género fantástico gracias a su amplia programación en la que se albergaban hasta 90 títulos de diferentes países, proponiendo un atractivo programa variado en el que se pudieron visionar títulos interesantes que difícilmente llegarán a las salas comerciales españolas.

PALMARÉS:  

MEJOR PELÍCULA: Border (Gräns, Ali Abbasi, 2018)

MEJOR DIRECTOR: Peter Strickland por In Fabric (id, Peter Strickland, 2018)

MEJOR ACTOR: Matt Dillon por The House that Jack Built  (idLars Von Trier, 2018)

MEJOR ACTRIZ: Eva Melander por Border 

MEJOR GUIÓN: Nicolas Pesce por Piercing (id, Nicolas Pesce, 2018)

MEJORES EFECTOS ESPECIALES: Border  Mención especial para Inuyashiki 

MEJOR FOTOGRAFÍA: In Fabric

MEJOR BANDA SONORA: In Fabric

MEJOR PELÍCULA (PREMIO DEL PÚBLICO):  The House that Jack Built

PREMIO “GATO RABIOSO” MEJOR PELICULA (PRENSA): The House that Jack Built

PREMIO DEL PÚBLICO A MEJOR CORTOMETRAJE DE IMAGEN REAL: Nose, Nose, Nose, EYES! (Jiwon Moon)

PREMIO DEL PÚBLICO A MEJOR CORTOMETRAJE DE ANIMACIÓN: Tweet-Tweet  (Chik-Chirik, Zhanna Bekmambetova, 2018)

 PREMIO JURADO JOVEN AL MEJOR CORTOMETRAJE DE IMÁGEN REAL: Para chuparse los dedos (Belle à croquer, Axel Courtière, 2017)

PREMIO JURADO JOVEN AL MEJOR CORTOMETRAJE DE ANIMACIÓN: Bacchus  (Rikke A.K Planeta, 2018)

PREMIO RC SERVICE A LA MEJOR FOTOGRAFÍA: Todas estas criaturas (All These Creatures, Charles Williams ,2018)

MÉLIÈS DE PLATA DEL JURADO JOVEN: El ermitaño (The Hermit,, Raúl Díez, 2018)

Por Adrián Chamizo