29º EDICIÓN DEL FANCINE (FESTIVAL DE CINE FANTÁSTICO DE MÁLAGA 2019)

En esta última edición del Fancine de Málaga celebrada entre el 13 y el 21 de Noviembre pudimos ver algunos de los títulos mas significativos pertenecientes al género fantástico de la hornada del año 2019.

La programación del festival estaba surtida de diferentes y variadas secciones como ánima zone, fanzriller, insólitos/indómitos, el fantástico en familia, CineAsia, la sección Informativa, Horror Zone, Trash Session o incluso una serie de proyecciones dedicadas a los más pequeños a través de un proyecto pedagógico. En definitiva, una programación variada en todo tipo de propuestas que pasaban desde la última película dirigida por Quentin Dupieux hasta la celebrada Bacurau por su paso por otros festivales.

Dicho certamen estuvo regido por el lema de “Lo que no mata, engorda” realizó un homenaje al cine fantástico y la cultura culinaria. Esto se vió reflejado en actividades como las proyecciones de películas como Braindead (Tu madre se ha comido a mi perro) (Peter Jackson, 1992), la cual estuvo protagonizada por un coloquio de la actriz Diana Peñalver o Delicatessen (id, Jean-Pierre Jeunet, Marc Caro). Además, durante la edición los asistentes pudieron disfrutar de diferentes actividades que pasaban desde una Masterclass con el director Brillante Mendoza hasta un concierto del rapero malagueño Elphomega. También el festival homenajeó la figura de Peter Jackson a través del ciclo “Peter Jackson: Camino a Fancine”.

A continuación comentaremos algunos de los títulos que tuvimos la ocasión de ver.

La danesa Plan de Salida (Exit Plan, Jonas Alexander Arnby, 2019) planteaba una turbia historia donde su protagonista (Nikolaj Coster-Waldau) se traslada a una residencia de retiro donde la gente acude voluntariamente para suicidarse allí. Una película marcada por su opresiva puesta en escena llena de espacios cerrados con una colorimetría repleta de grises donde el protagonista descubrirá que la empresa que controla el lugar tiene intereses ocultos.

Bajo unas pautas más del fantástico pudimos ver La habitación (The Room, Christian Volckman,2019) y Darlin´ (id,Pollyanna McIntosh, 2019). Ambas propuestas fallidas que se agotaban demasiado rápido por su vacío visual y su estandarización de la imagen. La primera es una alegoría sobre la avaricia, donde una pareja ve cumplidos los deseos que lanza dentro de una habitación misteriosa, la cual poco a poco apresará a ambos y los irá destruyendo. La segunda es la tercera parte de una trilogía que comenzó con The Offspring (id, Andrew van den Houten, 2009), aquí una joven salvaje es acogida por una institución religiosa y su madre (otra salvaje) acudirá a rescatarla. Una mezcla de comedia y thriller con pretensiones laicas que no funciona ni en su forma ni en su narración.

Quizás dos de las películas que más expectación despertaban eran Bacurau (id, Kleber Mendoça Filho, Juliano Dornelles,2019) y Color Out of Space (id, Richard Stanley, 2019), por su reciente paso en otros festivales de cine fantástico. La primera constituye una metáfora política sobre la intromisión de países occidentales en las comunidades rurales brasileñas. Una cinta claramente política que juega con diferentes elementos de la comedia, el gore, el thriller e incluso abusa de numerosos tiempos muertos a la hora de estirar su narración. De hecho, con algunos fundidos a negro en su tramo final la platea suspiraba. La segunda, basada en la novela homónima de H.P Lovecraft y protagonizada por un Nicolas Cage bastante más inmerso en hacer la gracia que en dar credibilidad a una narración de corte fantástico, como resultado deja un poso bastante agridulce que solo sorprendía por algunas soluciones adscritas al gore en sus instantes finales.

Sin embargo, una de las sorpresas fue la irlandesa Extra ordinario (Extra Ordinary, Mike Ahern, Enda Loughman,2019), película que mezclaba sin tapujos el fantástico y la comedia sobrenatural. Con ciertos aires formales al cine de Edgar Wright en cuanto a planificación visual y el uso del montaje para crear comicidad, se nos narra en un ambiente rural la historia de una excéntrica antigua estrella del rock que necesitará el alma de una joven virgen para recuperar sus tiempos de gloria. Ante ello el padre de la joven acudirá a una peculiar ex medium para contrarrestar al mal.

Dos agradables propuestas fueron La mejor defensa es un ataque (The Art of Self-Defense, Riley Stearns,2019) y Vivarium (id,Lorcan Finnegan, 2019), ambas protagonizadas por el mismo tándem de actores: Jesse Eisenberg e Imogen Poots. La primera es una comedia negra sobre las masculinidades y la interpretación que juegan las artes marciales en la cultura occidental. Riley Stearns hábilmente se ríe de tópicos machistas mediante numerosos gags visuales dentro de una variopinta trama que titubea con el thriller de forma inteligente. Diferente propuesta fue Vivarium, acertada metáfora con tintes de terror sobre la vivienda en el siglo XXI, donde una pareja visita un piso piloto en una peculiar urbanización y quedan encerrados en espacio y tiempo en una especie de infierno circular en el que no pueden salir.

Distinta propuesta era Los niños del mar (Children of the Sea, Ayumu Watanabe, 2019), más que apreciable película de animación japonesa producida por el Studio 4ºC. Una historia narrada a través desde el punto de vista de una adolescente que establece una conexión especial- y de corte fantástico- a través de dos chicos que residen en un acuario. Una cinta con un acabado visual excelente y acompañada de la música del maestro Joe Hisaishi que dan como resultado una más que interesante película de corte ecologista y humanista.

La proyección de Darkness Falls (id, Julien Seri, 2020) estuvo marcada por la presencia de su realizador y miembro del jurado del festival, Julien Seri. Esta se trata de un policiaco rutinario de bajo presupuesto donde lo más interesante era el uso de las elipsis y el fuera de campo por parte del realizador. Además, durante la charla, el realizador belga explicó las dificultades de realizar la película en apenas unas semanas.

Otro policiaco fue The Informer (id,Andrea Di Stefano,2019), esta con un acabado y un resultado con mucha más fortuna que la anteriormente mencionada, pero que tampoco pasaba de ser un formulaico trabajo de cine de género protagonizado por caras conocidas del audiovisual contemporáneo como Joel Kinnaman, Rosamund Pike, Clive Owen o Ana de Armas.

Tan diferentes como alimenticias resultaron Ven con papa (Come to Daddy, Ant Timpson, 2019) y Little Monsters (id,Abe Forsythe, 2019). La primera protagonizada por un Elijah Wood en un rol humorístico totalmente fallido-sobretodo cuando la película se cimenta en ello-dentro de una especie de thriller cargado de humor negro y violencia, donde su principal valor reside en fagocitarse de una infantilidad inusitada. La segunda protagonizada por otra cara visible como es Lupita Nyong´o en una de zombis con niños de por medio, es decir una película blanca pero con cierta apariencia de adultos. Lo peculiar de esta es su geografía australiana y su simpleza, lo cual son elementos que la hace más llevadera pero no más placentera.

Uno de los pases más aplaudidos fue el de First Love (id,Takashi Miike,2019) durante una madrugada de un sábado. No se trataba más que de historias cruzadas de yakuzas y la sucesión de diferentes hechos disparatados que se entrelazaban entre sí. Tan divertida como excesiva y violenta, no defraudó a los seguidores de Miike. 

La alemana Perros de presa (Werewolf, Adrian Panek, 2018) jugaba con el terror dentro del relato histórico ya que narra la historia de un grupo de supervivientes de la segunda guerra mundial en Alemania que luchan por sobrevivir mientras son perseguidos por unos perros. Una cinta opresiva que se mantiene creíble por sus actuaciones y por jugar con el vacío ya sea a través de la ausencia de los peligrosos animales, la comida o la esperanza tras sufrir el infierno dentro de un campo de concentración.

La austriaca Little Joe (id, Jessica Hausner, 2019) llamó la atención por su austeridad visual y su peculiar ritmo. Su mensaje es un alegato contra la ética empresarial de algunas corporaciones y cómo estas domestican a los usuarios. Esta, relata la fabricación de una planta que hará feliz a los consumidores, el problema surgirá cuándo esta crea problemas a las personas que tienen contacto con esta creación.

Gwen (id, William McGregor, 2018) fue otra de esas pequeñas películas que llegaban sin hacer ruido y sorprendían por su pulcritud y rigidez visual, más que necesarios elementos para narrar esta dura historia protagonizada por tres mujeres (una familia) en un contexto rural y religioso dentro de la Gales de los primeros años de la Revolución Industrial. El abandono, el rechazo y la depresión son explorados con crudeza en menos de 90 minutos.

Tan divertida como sorprendente fue la última película dirigida por Quentin Dupieux, La chaqueta de piel de ciervo(Deerskin, Quentin Dupieux, 2019), protagonizada por un Jean Dujardin que encarna a un individuo obsesionado con una chaqueta de piel, que le llevará a inventarse el rodaje de una película para así hacer que la gente de un pueblo no lleve chaqueta. Una peculiar película donde el proceso fílmico y de edición imbuyen la realidad de sus protagonistas.  

Sin lugar a dudas lo mejor del festival fueron El monstruo de St. Pauli (The Golden Glove, Fatih Akin, 2019) y Bliss (id, Joe Begos, 2019). La primera quizás sea una de las películas más desagradables y sucias que se han podido ver en la gran pantalla en los últimos años, con un protagonista tan enfermo como el excelente Matt Dillon de La Casa de Jack (The House that Jack Built, Lars Von Trier, 2018) y tan sucio y zafio como el Torrente creado por Santiago Segura. Ambientada en la Alemania de los años 70, narra las peripecias de un asesino alcohólico. El monstruo de St. Pauli es una película tan desagradable y dura que resulta toda una experiencia por lo bien filmada que está por el más que curtido Fatih Akin, donde cada escena de violencia y cada pared mugrienta es tan terrorífica como creíble. Algo que ver tiene Bliss con la última película de Lars Von Trier y con la anteriormente mencionada. Esta, explora los limites de la creatividad plástica a través de una joven artista que busca realizar una de sus grandes obras. Ella encontrará salida a su frustración en la noche Angelina, donde experimentará con todo tipo de drogas de diseño hasta no percibir los límites de su realidad. Una película que por lo que narra y cómo lo narra permite a Joe Begos sumergirse en las entrañas de su protagonista a través de una magnética puesta en escena y un excelentísimo montaje de atracciones-grandioso su uso de la música- donde lo siniestro y lo pesadillesco será el motor de inspiración de su gran obra y también de este sorprendente film.

PALMARÉS: 

MEJOR PELÍCULA: Bacurau 

MEJOR DIRECTOR: Richard Stanley por Color Out of Space

MEJOR ACTOR: Jean Dujardin por La chaqueta de piel de ciervo (Deerskin)

MEJOR ACTRIZ: Imogen Poots por Vivarium 

MEJOR GUIÓN: Quentin Dupieux por La chaqueta de piel de ciervo (Deerskin)

MEJORES EFECTOS ESPECIALES: Color Out of Space

MEJOR FOTOGRAFÍA: Martin Gschlacht por Little Joe

MEJOR BANDA SONORA: Little Joe

MEJOR PELÍCULA (PREMIO DEL PÚBLICO):  El monstruo de St. Pauli (The Golden Glove)

PREMIO “GATO RABIOSO” MEJOR PELICULA (PRENSA): Bacurau

PREMIO DEL PÚBLICO A MEJOR CORTOMETRAJE DE IMAGEN REAL:  Wild Love

PREMIO DEL PÚBLICO A MEJOR CORTOMETRAJE DE ANIMACIÓN: Your Last Day On Earth (Mar Martínez Jordán)

PREMIO JURADO JOVEN AL MEJOR CORTOMETRAJE DE IMÁGEN REAL: Aquarium (Lorenzo Puntoni)

PREMIO JURADO JOVEN AL MEJOR CORTOMETRAJE DE ANIMACIÓN: The Bird and the Whale (Carol Freeman)

PREMIO RC SERVICE A LA MEJOR FOTOGRAFÍA: Bailaora (Rubin Stein)

MÉLIÈS DE PLATA DEL JURADO JOVEN: Best Friend (Nicholas Oliveri, Shen Yi, Julianna de Lucca, Varun Nair y David Feliu)

Por Adrián Chamizo